La Irreverencia en la Polémica de Fin de Siglo

 

por Carlos Blas Galindo

 

Knut Pani responde, con su obra, a un aspecto fundamental que está presente en la polémica de fin de siglo. La vigencia de la pintura. A mí me parece que en el contexto mexicano, este es un falso problema. Muchas veces hemos tratado de hacer que los asuntos, los aspectos que repercuten en el mainstream, tengan también un reflejo demasiado estrecho, demasiado inmediato en nuestro medio cultural. Esto no tendría por qué ser así y de hecho cuando revisamos la producción de Knut Pani podemos darnos cuenta de que, efectivamente, para él la pintura tendrá vigencia mientras él sea capaz de dotar de vigencia a la pintura. No es esto una argumentación exagerada, sino que él se siente con el derecho de todo pintor de explorar y de re-explorar incluso en vertientes que pudiéramos considerar canceladas o demasiado revisitadas. Como es evidente, su trabajo parte de lo que son los postinformalismos, pero cuidado, no debemos confundirlo con un postinformalista tardío, sino que él está revisitando los legados de los informalismos de una manera irreverente, él se atreve a retomar, a reutilizar y a aportar también, elementos, que si bien existían algunos de estos, digamos la impronta, la marca, la mancha, el escurrimiento, el gesto, él los retoma para combinarlos con otros elementos. Por ejemplo, su obra sobre papel, con el manejo de la hoja de oro, líneas y manchas, esto por supuesto que es una irreverencia, es un meter en orden al desorden de los informalismos, sobre todo los postinformalismos tardíos. Si nosotros vemos las obras de Knut Pani que hacía hace un decenio, vemos que ya están embrionarias algunas de las propuestas que ahora nos expone, y debido a la continuidad en su trabajo notamos un desarrollo trascendental. Como él nos lo ha hecho evidente, hay que insistir preguntándose y respondiéndose con elementos pictóricos, con elementos dibujísticos, con elementos gráficos, creando un lenguaje individual. Cosa peculiar, dado que desde el pensamiento posmoderno habíamos renunciado aparentemente a la originalidad. Con Knut Pani entendemos que esta originalidad de la no originalidad, no era sino una nueva originalidad y que él tiene y ejerce el derecho de defender su lenguaje individual.

Pani trabaja a manera de contrastes. En sus obras podemos ver un gran vigor en el momento de acometer la tela, de atacar a la tela, y por otro lado una serenidad y tranquilidad absolutas. Por un lado subdivide el plano pictórico en partes menores y por otra parte resuelve el todo y las partes con destreza. Esta manera de trabajar en base a contrastes, la hoja de oro y el rojo oxido de hierro y los negros trabajados de tal manera que se compensan, son contrarios que al estar ya en la superficie pictórica dejan de serlo, es decir, si pudieran seguir siendo contrastes resultan complementarios. Esto lo viene trabajando Pani desde la época en que adosa elementos extra pictóricos en sus cuadros. Esto ha ido desapareciendo poco a poco en la obra contemporánea, ya casi no incluye estos elementos a manera de collage tridimensional, sin embargo, queda mucho de aquello. Queda la preocupación por el entorno, queda la preocupación por cómo se transforma con el tiempo la realidad real y él hace en la realidad artística una serie de transformaciones que tienen que ver con este paso del tiempo, con lo temporal, con el devenir. El artista “realista”, decía Bertolt Brecht, tiene que referirse al paso del tiempo.

 

 

 

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