Knut Pani, LAS HUELLAS DEL LLANTO *  

 

 por Daniela Cuellar

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                             Las Huellas del Llanto, 2015, óleo sobre madera, 150 x 150 cm.

 

 

 

¿Qué caracteriza o qué podría definir la pintura de Knut Pani? Su obra se enmarca dentro del informalismo; concretamente, el expresionismo abstracto. La pintura de Knut Pani es, en cierta medida,  la continuación de sí mismo; el pintor está integrado a sus cuadros. Pani no boceta ni proyecta. Cada cuadro dicta su forma y su proceso. Comienza en el piso realizando aguadas generalmente sobre distintas superficies de grandes dimensiones que trata de igual manera, con una técnica libre que involucra movimiento, dibujo informal y corporalidad, ya sea aplicando enérgicamente los pigmentos con un trapeador cual gigante pincel capaz de abarcar tamaños variados, o empleando sus manos para desplazarlos y distribuirlos sobre la tela, la madera o los papeles –éstos últimos de grandes formatos-, y a partir de ahí, configura. Aplica variadas capas pictóricas que una y otra vez transforman el cuadro, construyendo texturas ricas y profundas, a veces con fragmentos geométricos en un espacio complejo donde ahora no suele haber figuras o formas. El resultado final se resume en equilibrio y estabilidad,  dentro del aparente caos implícito del informalismo. Sus cuadros podrían no tener un punto final.

 

En el esquema actual, Knut Pani reivindica la vigencia de la pintura como tal, la capacidad o posibilidad de renovación que la pintura, como lenguaje, ofrece, sin necesariamente proponérselo, sino como un gesto absolutamente necesario y vital, y por esto, tan genuino y honesto. Pani es un pintor riguroso y concentrado. El resultado es una pintura profunda e intensa que irrumpe con equilibrio y dinamismo, que contiene y mantiene todos los elementos tan expresivos del informalismo: la mancha, el trazo enérgico y a veces errático, los escurrimientos -como en esta pieza del mes- los notables contrastes de colores, la incorporación de elementos no pictóricos, como las bugambilias o las hojas de oro, que revelan una permanente experimentación que, en el lenguaje de las artes visuales, no es otra cosa sino investigación.

 

La trayectoria de este pintor, nacido en México en 1956, sale un poco de los esquemas de los artistas mexicanos de los siglos XX y XXI, que se han formado o dentro de la escuela clásica, académica, o bajo el prolongado influjo de la Escuela Mexicana de Pintura, o incluso las generaciones posteriores a ésta que rompen con esa tradición. El conflicto en México no ha sido la vigencia de la pintura, quizás más bien ha sido la búsqueda permanente de una identidad local o nacional que, desde esta perspectiva, involucra más el sentido de lo colectivo que la expresión de la individualidad. Pani se forma en un contexto familiar muy estimulante, en donde las artes plásticas, la música y las letras son un cotidiano permanente. Reconoce influencias de Willem de Kooning, Jim Dine, Larry Rivers, Robert Motherwell. Knut Pani trabaja como editor en la revista “Arquitectura Mexico” que dirigía su padre, el arquitecto Mario Pani; ahí convive cercanamente con Mathias Goeritz, quien era responsable de la sección de arte. La presencia de Goeritz será una orientación y un aprendizaje fundamentales, una influencia más bien de tipo intelectual.

 

En 1975 ingresa al taller de escultura del maestro Lothar Kestenbaum, en la Escuela Nacional de Bellas Artes en San Miguel Allende, Guanajuato. Entre 1979 y 1983 estudia en el Art Center College of Design, en Pasadena, California, donde obtiene un BFA. Esta escuela estaba orientada hacia el diseño, lo cual requiere de una enseñanza metódica, tradicional y academicista en dibujo. Pese a que desarrolla magistralmente el dibujo, éste se mantiene como un mundo aparte, tal vez como un ejercicio privado, interno. Al no existir el boceto, el dibujo no tiene un sentido de trabajo previo. Sí es preciso y exacto, pero no lo integra a su universo pictórico, no recurre a él como herramienta preparatoria para la pintura: ambas técnicas -procesos de conocimiento y aprehensión- se mantienen apartadas y crean, a su vez, una identidad compleja y a veces seguramente insondable. En cambio, el dibujo de Pani está más bien asociado a la escultura o a las construcciones tridimensionales; la línea fluye como un trazo libre que transporta a las series de prototipos para esculturas en metal, concebidas para grandes espacios y dimensiones, lo cual revela una sensibilidad particular hacia el espacio y la arquitectura.

 

Pero el pintor finalmente se desprende de todo academicismo o tradición. Corporalidad, gestualidad y pintura se funden para crear un lenguaje pictórico complejo y profundamente expresivo y personal. Es, ante todo, una pintura honesta y  genuina, vigorosa e intensa, enérgica y dinámica.

 

En la década de los ochenta, Knut Pani colabora como Director de Arte en el Museo Rufino Tamayo, funda el taller experimental "Trazo", forma un taller experimental de grabado con los artistas Alejandro Arango y Franco Manterola, y en Tequisquiapan, Querétaro funda el taller de gráfica "El Pez Soluble". Entre 1985 y 1988 imparte los talleres de Expresión Gráfica y Experimentación de Materiales en la Universidad Anáhuac, en la Ciudad de México. En el último año inicia el proyecto "Nave Indeleble", taller de interrelación México-Madrid y continua su actividad docente impartiendo los cursos de introducción al dibujo y Clínicas de grabado en "El Pez Soluble", Tequisquiapan, Querétaro.

 

Knut Pani ha expuesto de manera individual es lugares como Espacio NAVE, en Madrid, España; en la Fundación Sebastián, en el Centro Cultural EJE; el New World Museum, en Houston, Texas, Estados Unidos; en las Galerías Carla Pani, Itatti, Florencia Riestra, el Instituto Mora, Galería Young & Rubicam, entre muchos más. Ha participado en diversas exposiciones colectivas tanto nacionales como fuera de México, entre ellas, en AF/Milan, con Galería Pata de Gallo, Superstudio Più, en Milán, Italia; en la Galería José Rincón, en Madrid, España; el Salón des Aztecas en la Ciudad de México; El Pez Soluble, en Madrid, España; en la Bibliotheca Alexandrina (3ª Bienal del Libro de Artista), Alejandría, Egipto; en el Festival internacional de Invitación de Woodlands, Houston, Texas, Estados Unidos; en la 7th. Kochi Trienial Exhibition of Prints, Ino-Cho Paper Museum, Kochi-ken, Japón; 3ª Bienal Internacional del Arte Contemporáneo, Florencia, Italia (premio), en las galerías Florencia Riestra, O.M.R., etc.

 

Knut Pani ha recibido la Medalla “LORENZO IL MAGNIFICO”, III Bienal de L'Arte Contemporanea, Florencia, Italia. Su obra forma parte de colecciones de diversos museos e instituciones, entre otros, el  Ino-Cho Paper Museum, Kochi-Ken, Japón; el Museo de Arte Moderno de la Ciudad de México, la Biblioteca de Alejandría, Alejandría, Egipto; en New World Museum of Contemporary Art, en Houston, Texas, Estados Unidos.

 

 

* Pieza del Mes de ARTES E HISTORIA DE MÉXICO, septiembre de 2015